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Reseña: BFlecha / Beta

De forma rápida y fulminante, como si BFlecha no se quisiera guardar nada, el disco abre con las percusiones frenéticas y los sintetizadores diluidos de “Descenso”, una maratónica pieza que fácilmente podríamos clasificar dentro del sonido aquacrunk de Cashemere Cat o Rustie. Inmediatamente después, abriendo el camino romántico encontramos los sencillos; primero, el encantador juego de palabras “A Marte”, una pieza de R&B aderezada con trompetas festivas y una maravillosa historia de paisajes (¿de LSD?) bastante exuberantes. Acto seguido, aparece “B33”, otra grandiosa muestra de R&B cósmico, con una producción instrumental tan pulcra y cosmopolita, que hasta suena como algo que pudo haber sampleado el mismo Hudson Mohawke para Drake.

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Más momentos destacados en el disco, los podemos descubrir en aquellos cortes con una alta influencia de sonido 2-step de los 90’s. Tal es el caso de la “poptimista” y bulliciosa colaboración con Arufe en “Mundo Bizarro”; o los pegadizos tintes de electro-pop en la sensual “Lava Templada”. Las sensibilidades pop continúan haciéndose presentes durante la existencialista “Reflejos”, una pista donde Belén nos permite sutilmente, conectar de mejor modo con sus sentimientos (“Muchas cosas en mi cabeza, no me dejan pensar con claridad. Tengo que encontrar mi lugar, mi reflejo entre las sombras.”). Otras partes fundamentales dentro del debut de BFlecha, se muestran aquí en forma de inmejorables interludios, como en el trap ultra-desarrollado de “βeta” o los sintetizadores vintage (tipo soundtrack de Drive) en “Materia Exótica”, ambas pistas ayudando a mantener la atmósfera armónica y dinámica del álbum.

En una parte no tan sólida del disco, nos topamos con “MbI” y “Finisterrae”, 2 piezas que ni siquiera son malas; pero que debido al nivel de excelencia de las demás canciones, se sienten un poco redundantes. En los 2 tracks, recurriendo al mismo truco musical para conservar la emoción en el oyente; en el primero, cerrando con un complaciente solo de guitarra; y en el segundo, haciendo lo propio pero con uno de saxofón.

Debido a la moderna y muy variada colección de géneros que Bflecha logra amalgamar en βeta, no podemos imaginarnos un timing más perfecto para la llegada de este álbum. La colaboración con TiMOTHi en la fantástica “Xenon”, es nuestro mejor ejemplo para probarlo; gracias a la complejidad de su producción, que parece compartir ADN con un amplio espectro del ecosistema musical actual: el jersey club de Brenmar, la electrónica futurista de Rustie, las reminiscencias acid house de Duke Dumont, pasando por el vanguardismo R&B de Kelela y Ciara, hasta el evolucionado crossover hip-hop/pop de Mike Will Made It. Tomando en cuenta la comodidad, con la que Belén Vidal logra reproducir y mezclar tantas tendencias musicales, será muy emocionante seguir de cerca sus siguientes pasos. Por lo mientras, la artista originaria de Vigo y sus colaboradores, pueden estar bastante seguros de que han moldeado uno de los discos iberoamericanos más adelantados, ambiciosos y sofisticados, que hayamos escuchado en años recientes.

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amaury4real

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