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El amor en tiempos de…Rihanna y Drake, la cronología

Hace unos días Rihanna lanzó no solo uno, sino dos videos diferentes en uno, para promocionar “Work”, su más reciente sencillo con Drake, el primero  de su nuevo álbum ANTi.  Como suele suceder en estos casos, el videoclip arrasó desde sus primeras horas en internet sumando ya más de 16 millones de visitas,  y desde hace varias semanas, también el track ha destrozado todos los récords posibles en métricas de radio, ventas y hasta descargas ilegales.  Todo esto probablemente RiRi pudo haberlo conseguido sin recurrir al featuring de nadie, pero tomando en cuenta que Boi-1da (productor de cabecera de Drake) es el encargado de patrocinar la música para arrimones suavecitos en “Work”, era más que lógico suponer que Drizzy aparecería en escena para otra trilogía de canciones románticas. Tomando esto cuenta, nos dimos a la tarea de revisar cronológicamente la relación de amor ficticia (¿?) y posmoderna, que esta pareja ha construido a través de su historia musical.

Rihanna – “What’s My Name? feat. Drake”

Aunque para muchos parezca algo nuevo, otros recordarán que todo tiene sus orígenes por allá del borroso 2010, cuando el rapero canadiense colaboró en la canción “What’s My Name” de Rihanna, segundo single de su álbum Loud. Musicalmente bastante plana: electro-R&B genérico, saturado de efectos y redobles de tarola; aunque comercialmente un éxito gigantesco para las dos, constatando a Drake como una estrella pop internacional y a la barbadense como una potencia femenina, que desplazaba en ventas a Beyoncé y Lady Gaga. En el aspecto lírico, el mensaje de la canción era sencillo y directo: sexo sucio y fuerte, alabar el placer por el placer, en una escandalosa pero necesaria búsqueda de empoderamiento y autoconfirmación personal; Rihanna había superado un trauma violento y que mejor forma de expresarlo que a través de su sexualidad plena. Drizzy solo tuvo que aparecer brevemente con un memorable aforismo sobre matemáticas y sexo oral, el resto es historia.

Personalmente, recuerdo más la canción por el coro con acento patois que por otra cosa, creo que ahí radica realmente la grandeza de este track: “Ooh na na, what’s my name? Ooh na na, what’s my name?”, todo el mundo tenía la necedad de cantarlo ridículamente, aún sin saberse la letra o la afinación. Si ustedes nunca lo intentaron, pues ¡háganlo, les aseguro que es liberador y sospechosamente divertido!

Drake – “Take Care feat. Rihanna”

Para finales del 2011, las cosas empezaron a ponerse escabrosas entre los dos artistas, justo cuando se rumoraba que la caribeña había hecho lo impensable, intentando volver con su antiguo agresor Chris Brown y rompiéndole el corazón al rapero canadiense. “Take Care” la segunda parte de ésta secuela de canciones, logró capturar un poco de ese sentimiento, llegando a niveles de intimidad exagerados, casi intrusivos; un rasgo que luego se volvería  un sello característico en la música de Drizzy. Apoyados por la emotiva producción de Jamie XX, basada en una dulce melodía de piano tipo house, vibrantes percusiones in crescendo y sampleos de Gil Scott-Heron, ambos cantantes elaboraron una épica pista bailable sobre sufrimiento, perdón y redención  amorosa. Sin duda alguna, una forma muy inteligente de capitalizar el éxito comercial de su relación, echándole un poco de sal a la herida para el deleite de la prensa rosa y al mismo tiempo darle un poco de espectáculo a los fans. No recuerdo otra pareja que se haya atrevido a hacer algo parecido, al menos dentro del pop.

Posteriormente, hubo una  evidente separación entre los dos artistas y no se volverían a reunir para trabajar en un track juntos sino hasta 5 años después, activando nuevamente los chismes sobre si éste era un regreso sentimental o una simple colaboración artística.

Rihanna – “Work feat. Drake”

A principios de enero de este 2016, se filtró supuestamente sin autorización, una copia de baja calidad del audio del sencillo, junto con varias imágenes de Drake y Riri en un centro comercial grabando lo que parecía ser parte del video oficial, con el ahora muy cotizado Director X.

Un par de semanas después, la canción se estrenaba directamente en el episodio 14 de OVO Sound Radio y de ahí en adelante, los siguientes días han sido una lluvia incesante de memes, vines y ahora también gifs de Rihanna ligerita de ropa (seguro tiene frío), bailandole “bubbling” al intérprete de “Hotline Bling”.

La fórmula es una mezcla dorada de todo lo que les funcionó en el pasado: un coro con acento patois-impronunciable-pegadizo-adictivo, que todo el mundo va intentar cantar; una serie de versos de Drizzy haciéndose el difícil, comprensivo, cursi y chico rudo; todo a la vez en las mismas 19 barras; además de una historia de amor que no deja nada que reprochar, situando los sentimientos de ambos artistas en un contrapeso casi perfecto, dando lugar a la pieza más realista y equilibrada de su trilogía. El estilo dancehall-R&B del track seguro se dió de forma órganica, siendo éste un terreno neutro, tanto para los cantantes como para los productores (PartyNextDoor y  Boi-1da tienen raíces jamaiquinas), pero resulta bastante agradable saber que esa ésta tendencia musical continuará en 2016, después de lo logrado por Jamie XX con Young Thug y Popcaan el año pasado.

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