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Alex Anwandter: Amiga – El viernes de mañana, y el de pasado mañana y el que le sigue también

Para Alex Anwandter el pop es de las pocas trincheras que quedan y debe ser aprovechada con todo su potencial. Con los años, ha tocado más y más las fibras del público chileno y latinoamericano, adquiriendo tras cada producción una agudeza que le permite comunicar en forma y contenido con una claridad apabullante, sobre todo en lo que se refiere a lo político, un poliedro cuyas caras cubre perfectamente la producción.

De entrada no es la primera vez que Alex muestra estos intereses como músico. Desde los dos materiales de Teleradio Donoso y su proyecto Odisea, se intercalaban imágenes íntimas con otras de un Santiago por momentos convulso. El parteaguas, como sabemos, vino con Rebeldes, un disco cuya melancolía juvenil hizo un espacio para “Cómo puedes vivir contigo mismo“.

El tema, acopañado de un video igual de contundente, fue el primero de varios contraataques hacia el torbellino mediático que implicó la muerte de Daniel Zamudio, víctima de la violencia homofóbica, y cuya historia ha sido aprovechada de manera morbosa, empaquetada para vender y de paso perpetuar los estereotipos que aquejan a la comunidad homosexual (uso de drogas, promiscuidad, hedonismo).

Y no es que Anwandter se declare a si mismo un vocero de las minorías. Simplemente ha usado su sentido común y su poder de comunicar: Si la música pop desatiende a su contexto social, termina por estancarse, como producto cultural termina siendo otro sedante más para el escucha. Y ese es quizá uno de los factores extramusicales más importantes que atender en América Latina, donde se cree que para transmitir un mensaje con contenido político hay que etiquetarse como “música de protesta”, formar parte del circuito del rock y vestirse como tal. Ese tipo de automarginación es un obstáculo que afortunadamente Alex ignoró desde el inicio de su carrera y ahora rinde sus frutos más maduros. Basta escuchar el primer single “Siempre es viernes en mi corazón” para constatarlo.

Amiga es un disco balanceado tanto en lo sonoro como en sus letras. La primera mitad del disco tiene lo necesario para darle a la pista el espíritu combativo necesario (“Amiga”), mientras que la segunda recurre a la balada pop de altos vuelos (Ese con toques de Burt Bacharach), con algunos tintes acústicos (“Qué será de ti mañana”), pero sin perder el cáracter lírico que sabe dónde poner las metáforas y cuando hablar duro y directo. Por supuesto que hay romance y melancolía, hay desencuentro y confusión: una multitud de sensaciones y de historias, porque este no es un disco panfletario. Aún cuando la figura femenina es protagónica en la mayoría de los temas, la verdad es que Alex no deja nada fuera de la ecuación. Mención aparte merecen las apariciones de Julieta Venegas (“Camino a la fábrica”), así como Juliana Gattas y Ale Sergi (“Siempre es viernes en mi corazón”).

Comúnmente se piensa que al abordar la crítica del sexismo, del machismo y la misoginia, se cae en un maniqueísmo y corrección política que no toma en cuenta matices. Pero lo que sobra en Amiga, son matices, partes de una realidad compleja (se me pone la piel china de solamente pensar en escuchar un tema como “Cordillera” en algún club). No sé qué más puedo agregar de un disco que se antoja como el antídoto a todos los años de grietas abiertas en el pop por otras figuras como Arjona, ese que cree que el machismo y el feminismo son como el ying y el yang. Pero tal equilibro no existe, ese se irá dando con cada iglesia y cada congreso tomado, con cada día de la semana que se vaya pareciendo más al viernes que siempre está en nuestros corazones.

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