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Glitchjockey Vol. I

En pleno 2016, en el apogeo del streaming, creemos que el escuchar una obra musical completa es todavía un asunto relevante. Así que de manera paralela y para que no se nos junten los discos al final del año, empezaremos a dejar por aquí cinco recomendaciones semanales para que las conozcan, las digieran y las aprovechen al gusto. Esta semana tenemos kraut, jazz y música hecha con lavadoras.

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Cavern Of Anti-MatterVoid Beats / Invocation Trex (Duophonic)

Tim Gane ya está más allá de Stereolab (para los que han vivido de una piedra y no han checado lo que siguió al desbande de dicho proyecto), así que fuera de los ritmos propios del motorik, lo que aquí tenemos es un pinche vórtex que te va a devorar entero y te va a botar en algún sitio lejano.

El segundo material de COAM, es excepcional, un licuado de malviajes electronicos con instrumentos tratados, afilados para hacer que no se extrañe en ningún momento la falta de vocales, y se compense en cambio, con intensidad y carácter.

Ahí donde Stereolab era retrofuturismo sonriente, COAM es un pinche trance en blanco y negro rodeado de bulbos y perillas, sintetizadores que se están sobrecalentando al punto de fundir todas las partes de plástico que puedan tener. Krautrock, Victor Vasarely, Bradford Cox y la sensación de estar en un cuarto oscuro con una luz de estrobo invaden este discazo.

 

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Fire!She Sleeps, She Sleeps (Rune Grammofon)

Si todavía no se reponen la de reciente visita que The Thing nos hizo en la última edición de El Nicho, este disco es el paliativo perfecto para esa necesidad por más free jazz salvaje. El trío conformado por Mats Gustafsson en el saxo, Johan Berthling en el bajo y Andreas Werliin en la batería, lleva en el nombre la advertencia. “Incendiario” es un adjetivo usado muy a la ligera (incluso por un servidor), pero es que todo se sucede tan rápido en este material que no me queda de otra que señalar la piromanía musical de la que se hace gala en She Sleeps, She Sleeps.

Y si creen que porque algunos le llaman avant-garde se van a encontrar con pasajes de barata auto indulgencia ruidista, me alegra decirles que no: que hay un esfuerzo de cada uno de los intérpretes por explorar el rango emotivo de sus respectivos instrumentos, y que con cada power chord y cada skronk de sax, el disco hace que sus maratónicas piezas se deslicen con cierta suavidad, la suavidad de la oscuridad.

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Nissennenmondai#NA (On-U Sound) 

Las experimentaciones de gente como This Heat o The Ex encontraron su continuidad en el trabajo de Nisennenmondai. De la disrrupción sonora que les valió ser encasillados como art-rock y generar cierta medida de expectativas en sus primeros lanzamientos hasta llegar al amplio y perfeccionista sonido que trabajan, han caminado largo trecho, tratando de romper la burbuja del control. Para expandirse han tenido que agregar un ingrediente extraño a su sonido: la producción del connotado Adrian Sherwood, cuyo nombre ha sido relacionado casi exclusivamente con el dub.

De la misma manera que Martin Hannett logró destilar de Joy Division algo que en su momento era inesperado, la sensibilidad de Sherwood compagina bastante bien con la obsesión del trío nipón por la textura (una que incluso puede remitir a las muletillas propias del minimal techno). Impredecible a más no poder.

 

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MetafiveMETA (Warner Japan)

Yukihiro Takahashi es de esos que se pueden dar el lujo de tener como banda de apoyo para una gira a un personal de pura estrella: Cornelius en la guitarra, Towa Tei en la programación, Yoshinori Sunahara en sintes, Tomohiko Gondo en metales y Leo Imai en vocales y bajo. Lo que nadie se esperaba es que todos estos personajes con carreras sólidas por separado se empeñara en formar una banda. Cuando en occidente escuchamos hablar de un supergrupo tenemos solamente una pila de expectativa rodeada del sonido continuo de una máquina registradora… y nada más

Pero Metafive, haciendo honor a su nombre (“Meta” es un término superlativo) en este, su disco debut, trata de ir más allá de esta noción, haciéndolo de la manera obvia: antes que otra cosa quieren equilibrar todos los tics estéticos que poseen (las voces de Imai y Takahashi, los desplantes dance de Tei, los rasgueos huidizos de la guitarra de Cornelius) para poder convertirse en una banda y nada más. Tomando las cosas donde las dejó YMO en Service, podemos decir que de paso actualizaron el legado del electro rock japonés. Aplausos.

 

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MatmosUltimate Care II (Thrill Jockey)

Matmos son capaces de hacer algo como grabar un disco con una lavadora, hacer que suene bien y con algo de humor y que finalmente no lo sientas como una bobería. Y en eso ha consistido la magia de la dupla desde siempre, nn colocarnos en jaque mientras nos preguntamos si esta suite es una referencia cotorra al género industrial, si hay una especie de fetichismo en usar una lavadora descontinuada para hacer música como si se usara un sintetizador de esos que ya no se fabrican, si en cualquier momento acechará la sombra del debate en torno al ready-made (emoji de ojitos torcidos).

El disco dura lo mismo que el ciclo de la lavadora, preguntándonos de nueva cuenta si todo es un ciclo que encuentra el cambio mediante la repetición (la música, las ideas, la vida), porque creo que este trabajo del dueto encuentra una nueva lectura con cada vuelta. Y si me lo preguntan, hecho a manera de material discográfico resulta mucho más divertido que como una instalación en el Moma.

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Omstart

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