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Matmos: Largos triángulos verdes

Matmos es el viscoso lago de maldad pura que reside bajo la ciudad de Sogo en Barbarella (1962), el cómic de Jean-Claude Forest que luego se volvería peli. Ponerle a tu banda así, es pretencioso. La palabra “pretencioso” casi siempre la uso de manera despectiva. de las pocas veces que me parece un cumplido y no una mentada de madre es si eres alguien como Matmos, dueto electrónico originario de San Francisco.

Ver a M. C. Schmidt y Drew Daniel me hace pensar en esos intelectuales que visten como empleados del área de sistemas. Simplemente si te digo que hacen música pensarás que son los clásicos tipos aburridos cuyos conciertos son hora y media de clicks en un par de laptops. Antes de que dejen de leer este texto diré: Matmos sabe divertirse, eso marca la diferencia.

Lo mismo que había de un cierto humor mórbido en Barbarella puede encontrarse en la obra de estos dos. Toman un puñado de la llamada “música concreta” (grabaciones de campo) para combinarlo con melodías sintetizadas y programaciones crujientes como un puño de zucaritas.

Odio decir que cada uno de sus discos es “conceptual”. Creo que ni ellos han usado ese término para hablar de sus producciones. Pero son discos que tienen un tema y los tracks van girando en torno a él. Tenemos un disco armado con los sonidos de un quirófano (A Chance to Cut Is a Chance to Cure), otro basado en el folk de la guerra civil gringa (The Civil War) y uno más de retratos sonoros de personalidades gay (The Rose Has Teeth in the Mouth of a Beast).

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¿Qué tienen en su más reciente material The Marriage of True Minds? Telepatía, básicamente.

No, telepatía no es doblar cucharas, eso es telequinésis

La telepatía consiste en el intercambio de contenidos psíquicos entre individuos sin el empleo de medios físicos, dicho de otro modo, hablar con la mente. Matmos tomó a un puñado de sus famosos amigos (Dan Deacon, Dominique Leone, Carly Ptak) y los sometió al experimento de Ganzfeld: se les aisló en un cuarto con los ojos cubiertos y se les puso ruido blanco en unos audífonos mientras el dueto trataba de comunicarles mentalmente el concepto de un disco aún inédito. Los conejillos de indias reportaron imaginar cosas bastante similares: describieron sonidos, formas (triángulos) y colores (verde). Matmos más tarde se trato de convertir estas sesiones de telepatía en canciones ¿Suena como lo más pretencioso, experimental y mamón del mundo? Sí, lo es.

No necesitamos creer en la telepatía para escuchar este disco, que puede verse también con humor o melancolía. ¿Inconsciente colectivo? ¿Una burla inocente a la imposibilidad de comunicación en nuestros días? ¿Una parodia de los discos conceptuales? Como decía Kid606: Matmos son Los Magníficos del electro.

Matmos presentará en México The Marriage of True Minds en A/VISION 4 en el marco de MUTEKMX, El 5 de octubre en el Teatro de La Ciudad. Estarán presentes también Raime y Herman Kolgen. Más información en la página del festival www.mutek.mx

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