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Miedo y Asco en Japón I: Toshio Saeki

Son famosos dentro del circuito del arte, los grabados encasillados bajo la categoría de Ukyo – e (estampas del mundo flotante). Además de las típicas escenas costumbristas, las estampas de historias fantásticas de seres mitológicos, e imágenes de paisajes que inspirarían al impresionismo, hay otra rama: grabados con imágenes sexuales que van de lo meramente explícito a… mujeres copulando con pulpos.

Taku Shunga Octopus (1814), por Hokusai

Perpetrados por verdaderos artistas legendarios como Hokusai (1760-1849) o Katsukawa Shuncho (1726 – 1793) el Shunga (“pinturas de primavera”) fue un estilo que se arraigó al pueblo japonés al grado de ser considerado como parte de la educación sexual de las familias acomodadas. Sin embargo en la apertura de Japón hacia Occidente, en 1853,  las costumbres empiezan a sufrir una influencia externa que  censuró el arte erótico y sus imágenes explícitas del Shunga. Al verse influido por las maneras de la Europa Victoriana, la sociedad japonesa encuentra en este tipo de imágenes un alto grado de depravación y pornografía. Pero ese solo era el comienzo de una tensión entre el placer y o prohibido, porque la historia de la sexualidad de un pueblo es parte de su historia como país.

No es ánimo de aburrir a nadie, pero es importante revisar el pasado, porque el arte de Toshio Saeki (佐伯俊男), no incluye esa obsesión por la depravación y situaciones irrealmente incómodas y vomitivas porque sí. Su retorcida imaginación es el resultado de este arte antiguo, otros genios que le anteceden (como el también loquito Masami Teraoka) y acontecimientos como la intromisión de E.U. en el país nipón.

 “Alguna vez un escritor describió mi trabajo como -obviamente peculiar- y yo no pude negar eso completamente, yo simplemente deseo sorprender a la gente, hacerlos sentir felices y encantar sus mentes completamente; para lograr eso utilizare todos los medios que sean necesario y jamas limitare mi mente.”

Nacido en 1945 estudió pintura occidental en la escuela media de Kyoto y desde los setenta comenzó a inundar la imaginería japonesa con ese rescate del grabado antiguo, mostrando escenas de hombres y mujeres en situaciones fuera de este mundo con la ayuda de demonios, cadáveres, animales, dioses y otras criaturas del panteón shintoista, resultando en escenas que no dejan indiferente ni al más ajeno al arte y que deja a los coleccionistas y gustosos del arte erótico con ganas de más. Esta controversia le ha abierto las puertas de galerías en todo el mundo y las páginas de bastantes libros. Su trabajo precede ese pop japonés vomitivo y corrosivo de otros como Makoto Aida y el llamado “Warhol japonés” Takashi Murakami.

Toshio se divierte parodiando la idiosincracia japonesa. Si el Shunga en el pasado fue un reflejo de los gustos y costumbres de esos tiempos, con sus propias convenciones y exageraciones, Saeki parece insinuar que dichas obsesiones eróticas no han desparecido con la censura, sino que permanecen latentes y se han modificado con la modernidad frenética que vivimos, porque el placer siempre existirá. Los “pecados de la carne” y la palabra “pornografía”, son términos importados de occidente. Demostrando así, que como señala Michel Foucault “la historia de la sexualidad debería leerse en primer término como la crónica de una represión creciente”. Aunque lo cierto es que a pesar de recibir constantes desaprobaciones por parte del gobierno de Japón, el arte de Saeki no ha sido prohibido en su país.

Su gráfica recoge el estilo unidimensional (o “plano”) del Ukyo- e y asemeja su proceso de trabajo en un estilo  que él llama Chinto. Este consiste en un trabajo de impresion en 4 colores (CMYK: Cian Magenta Yellow Black). Y no crean que ahí termina: Saeki se involucra en estas impresiones, su calidad y los tonos exactos de colores de una manera bastante profesional (algo que quizá varios aspirantes a artistas deberían aprender). Su paleta de colores es bastante peculiar, a sus impresores en las pruebas les indica valores muy específicos, por ejemplo, que el tono de piel de una mujer debe reproducirse en un 10% de Magenta, mientras sus pezones en un 60% de Magenta, en tanto que la mayoria de los hombres van en un 30% de Magenta, 20% Cyan y 50% Amarillo.

¿Es el señor un desequilibrado? Neeeh, el mismo dice que nunca se ha involucrado en algo que se acerque mínimamente a lo que plasma en su arte. Lo suyo es expresión pura y delirante; Y en las siguientes partes de este post veremos a otros artistas del sol naciente que tienen bastante obra como para incomodar a tu maestro y a toda la clase en el taller de artes plásticas de la prepa.

“En el mundo moderno, donde extrañamente no nos detenemos a pensar en la realidad tras el momento, deberíamos disfrutar esas pequeñas miradas hacia las misteriosas y extrañas ilusiones que puede generar el arte. A aquellos que me critican quisiera poner una de mis pinturas en frente de sus caras y preguntarles si realmente las repudian. Yo todo el tiempo pienso en lo maravilloso que seria darle forma a todos esos sentimientos que las personas ocultan muy profundamente en sus mentes en una de mis pinturas.”

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