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Miedo y asco en Japón II : Suehiro Maruo

Se tiende a exagerar el pasado de ciertos personajes para incitar al morbo. Cualquiera que vea el trabajo de un tal Suehiro Maruo imaginaría que su infancia fue tortuosa o llena de detalles escabrosos y retorcidos. La simple realidad es que desde que tenía ocho años lo único que le gustaba era dibujar, porque era mal estudiante, buscapleitos y hacía lo que le venía en gana. El resto era de esperarse: dejó su casa bastante joven y se ganó la vida en diversos empleos. Nunca estudió arte ni nada parecido. Lo que más tarde se convertiría en una sacudida para la gráfica japonesa salió de manera natural de la mente de este joven.

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Al querer entrar al mundo del manga a Maruo solamente se le cerraban las puertas. Constantemente mandaba propuestas y dibujos a la afamada Shonen Jump (hogar de cosas como Dragon Ball, One Piece, et al). El rechazo sistemático se debía a la obsesión constante del artista por plasmar contenidos fuertes en sus tempranos trabajos. Su contenido era demasiado explícito para la época (estamos hablando de los primeros 70´s) y tuvo que encontrar su primer hogar en revistas para adultos y de contenido sexual, lo cual no le venía mal pero también le quedaba chico: Lo suyo desde el inicio se ha tratado no solo de la exhibición de lo atroz, sino de lo que ello significa, de la sustancia que se esconde tras ello. El suyo nunca ha sido un discurso vacío.

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Finalmente es la revista Garo la que le da un espacio dentro de sus páginas, para entonces vienen comenzando los 80’s. Lo que luego haría en Garo (además de volverse el artista fetiche de la publicación), sería destapar una cuestión concreta: las imágenes explícitamente violentas y sexuales llegando a una crudeza extrema tienen una tradición antigua en Japón. Toda esta gráfica entra en el denominado muzan-e.

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A diferencia del shunga que abordamos anteriormente el muzan-e se trata de bestialidad pura. La violencia gráfica partía de una base erótica para crear algo que horrorizaría a bastante gente por un lado y tendría un círculo bastante cerrado de adeptos por el otro. Esta tendencia artística tuvo por origen una exaltación de las escenas de asesinatos dentro de las más populares obras del teatro kabuki, así como episodios históricos del Japón donde la sangre fuese el ingrediente principal. ¿Tuvo que ver acaso que el momento en que se desarrollo ese estilo fuese el final del periodo Edo y el inicio del periodo Meiji? (el primer encontronazo de Japón con occidente en la era moderna).

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El asesinato de Ohagi, por Saisaburô. Muzan-e de 1867

Al comenzar a adquirir notoriedad en su labor, Maruo resulta unir también otro eslabón: el ero-guro de los años 30’s, movimiento literario que poco a poco se coló en la plástica. Mr. Arashi’s Amazing Freak Show  vendría a ser el primer gran ejemplo en la obra del autor. El caos de la posguerra, la depravación y la falta de moral son los ingredientes que marcan la historia de Midori, una chica que queda huérfana y es adoptada por un circo ambulante. Más tarde la protagonista entenderá que la esperanza es algo casi inexistente en un Japón que se está reconstruyendo.

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Los uniformes escolares y militares son característicos en sus personajes, así como rostros muy estilizados, herederos del arte poster  de épocas doradas. Todo es esplendor opacado que hace que las viñetas sean incómodas, difíciles de leer y verdaderamente escalofriantes cuando captamos su menaje. Nunca debe confundirse la obra de Maruo con el hentai. El autor está muy lejos de querer provocar placer sexual o visual al espectador, a pesar de historias como  La extraña historia de la isla panorama (Premio Ozamu Tezuka de manga 2009) donde un hombre roba la identidad y el dinero de otro para crear una isla dionisíaca llena de paisajes éxoticos.

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Recomendamos la lectura de compilaciones como  Pink Colored Monster Lunatic Lovers  y sobre todo Laughing Vampire. Estómagos débiles, susceptibilidades y prejuicios deben dejarse atrás antes de abrir sus obras. A partir de ahí quedaremos fascinados por una inquietud que nunca nos abandonará.

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