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Mis amigos ya no van al Vive Latino

Hace un par de años en mi crónica del #ViveLatino dediqué bastantes letras en mencionar lo fácil que era poder colarse al festival, hoy siento que fue algo pedante de mi parte. Este año quiero pensar que maduré y no soy tan pobre como antes, así que compre mi boleto como cualquiera. En efecto los mismos vicios de los que hablaba aquella vez siguen presentes, se corrió mucho el rumor de que en equis puerta había un cuate que por 350 pesos te dejaba pasar,  aunque aquí eso no es lo importante, en esta edición lo que me importó fue que pensé en que los amigos con los que empecé a asistir al Vive Latino este año ya no fueron, ni siquiera les interesó.

Eso me hace pensar que aunque aún tengo muchos amigos que sí van y me doy cuenta ya estando ahí el hecho es que el Vive Latino es un festival que no busca crear identidad o vínculos, sólo pareciera ser un monstruo diseñado a partir de los estudios de mercado donde únicamente hay pequeños espacios dedicados a en esencia  a apoyar la música o su identidad. No hablemos de nuevas propuestas ya que hasta donde recuerde, para llegar al Vive Latino debiste haberte curtido en miles de escenarios o ser amigo de alguien importante en la escena.

Yo fui el domingo, me hubiera gustado ver a otras bandas de otros días y lo hubiera hecho con gusto si sacar acreditación sin conocer a nadie no fuera tan complicado, aunque esa es otra historia, a continuación leerán mi percepción del festival, las bandas que vi y las que no vi.

He de admitir que en algún momento durante el anuncio del lineup del festival me emocioné bastante por saber que por fin Ases Falsos debuta en un #VL, que Dënver regresaba con mil escenarios de experiencia encima, que El Mató A Un Policia Motorizado como siempre venía a dar lecciones de que es una banda en vivo y de esa cosa tan extraña que era Die Antwoord en el Vive, pero lo cierto es que esa emoción me hizo enfocarme en solo esos 4 sin ver que alrededor la mayor parte de las bandas eran bandas que si no son grises al menos si estaban en un momento muy gris de su carrera, por suerte estos 4 que mencioné al principio del párrafo fueron alineados el domingo por lo que al menos me alegre de que le dieran un poco al clavo al repartir las bandas y no quisieran meter de todo un poco.

Antes de ya dar la crónica del domingo daré una lista de bandas que estuvieron viernes o sábado y me quede con ganas de ver pero por X o Y no me animaron a comprar el boleto.

Bandas viernes

2 Minutos: Hace 4 años vi a 2 Minutos (eso es mucho tiempo) y ya no soy tan punk rock pero recuerdo que la intensidad y la diversión no faltaron.

Babasónicos: Lo se, lo se, ¿Hay alguien que nunca los haya visto?, si los hubiera visto sería mi sexta vez pero de que siempre los disfruto no lo niego, en un mundo alterno me imagino verlos en un show pequeño.

Interpol: No verlos e ir hubiera sido como pedir una hamburguesa y quitarle la mitad de la carne.

NOFX: Viva la secu, viva el punk, que bueno que cancelaron, de esas bandas que siempre he querido ver, casi compro mi boleto solo por ellos.

Presidente: Los beneficios de ser miembro de Quiero Club y Café Tacuba es que si te armas una banda a los 3 meses te dan un espacio en el Vive Latino, pero no voy a negar que con todo el hype me gusta como suena y junta de buena manera lo que me gusta de ambas bandas.

Bandas Sabado

Interpuesto: No es gusto culposo es mas corazonada de que en vivo suenan chido pero pues mi curiosidad no llega a un día echarme todo un festival de rock urbano que cada dos fines de semana pasan en Neza.

Y paren de contar las bandas del sábado, si a la gente le gusta ir y ver por centésima vez a bandas como DLD, Cuca, Enjambre pues uno que le puede hacer, no me atrevo a decir lo mismo de Nortec Bostich +Fussible porque creo que si le cambiaron a su show pero en sí la mayoría de las bandas del sábado son un conjunto de bandas grises o recicladas con sus 3 o 4 excepciones pero creo que para colmo el sábado fue el día con más cupo.

Crónica Domingo.

El domingo la cosa estaba muy clara, lo primero era llegar a ver a los Ases Falsos, quienes hace mas de un año tuvieron un gira bastante discreta por el país, en esa ocasión presentaban Juventud Americana, en esta ocasión la cita era para ver el show ya con las canciones de Conducciónel set fue bastante corto y tocaron los singles como “Simetría”, “Mi Ejercito”, “La Gran Curva”, entre las que no fueron singles sonó “Búscate Un Lugar Para Ensayar”, igual con las canciones del JA lo que sonó fueron los singles como “Salto Alto”, “Pacífico” o “Séptimo Cielo” me quede con las ganas de escuchar “Nada” y “Una Estrella Que Se Mueve”. Fue una lastima que por el tiempo los Ases Falsos no tuvieran el espacio para hablar con el público o la improvisación pero fue un enérgico inicio de jornada.

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En el plan original era después de los Ases esperar hasta El Mató, dos horas donde no planeaba nada, por lo cual fui a ver a Poncho, banda argentina que toca música electrónica para no hacernos más bolas, por la dinámica del grupo me recordó a Dapuntobeat, pero prefiero por poco a Poncho. Al final de su set tuvieron a las Quiero Club (Marcela y Priscila) como invitadas, que por cierto alguien debería llevarles estadística de las horas que han estado encima de un escenario del Vive Latino, no recuerdo un Vive desde hace 5 años donde no hayan tenido presencia este par. Cabe destacar que el show Poncho-Marcela-Priscila fue bastante bueno y el par de mexicanas dieron ese toque de fiesta en el escenario que terminaba por darle a todo ese acto un mismo sentido desde el público hasta los músicos.

De Poncho me pase a Ximena Sariñana de quien no soy fan y no tengo mucho que hablar. Me resultó algo aburrido por decir menos, una pena que a pesar de la buena alineación que tenía en su banda sentí que pude no ir o ir y no pasaba nada, lo más curioso fue que me enteré que mi opinión del show coincidía con la de muchos de los presentes.

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Luego llegó El Mató Un Policia Motorizado, una deuda que tenía, 5 segundos en la carpa donde tocaba la banda argentina y fue como recibir dos cubetazos de agua en la cara, lo mejor del Vive Latino. Pudo no haber habido nada de gente y la cosa hubiera sido igual, me quedé atontado al ver lo intenso que sonaba “Mas o Menos Bien” cuando yo pensaba que en vivo era una canción para abrazar al de a lado. El Mató… no es una banda de punk, no sé si de rock, no dan ganas de hacer slam, es como si un imán te sujeta al suelo, y solo esperas el siguiente golpe. Me dolió irme un poco antes del fin para llegar a ver a Die Antwoord, al menos puedo tener otra revancha de verlos el lunes en Caradura y es que así parece ser esta banda un asunto de deudas y revanchas.

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Hace 2 años y medio que vi a Die Antwoord dije que fue lo mejor del Capital, como casi todo el mundo por lo cual la expectativa de verlos de nuevo si al menos no era grande si era algo que me emocionaba, lo que vi el domingo fue casi lo mismo que vi en 2012. Fue una lástima que el escenario principal (mi peor enemigo cada Vive Latino) fuera a ratos tan incómodo, eso sí, no como aquella Carpa Bizco. En sí Die Antwood no ha cambiado, por ahí un par de nuevas canciones en su set, pero la cosa sigue igual todo el tiempo te envuelven en su juego y estás consiente de que todo alrededor es algo “freeky”, que es difícil de definir como agradable para la mayoría y en la atmósfera se respira una violencia que se escapa no necesariamente por medio de golpes pero sí lo hace de forma física. Pero en ese momento todo el show lo roban Ninja, Yo-Landi y Dj Hi-Tek, quienes enfrascados en sus personajes explotan en el escenario. El mejor momento fue “Enter The Ninja” y el baile angelical de Sixteen Jones.

En un cambio radical, pasé a esperar el pop de Dënver, banda que he visto creo que 3 o 4 veces en los últimos 12 meses por lo que el show de Fuera de Campo puede que ya me lo sepa de memoria, aunque las condiciones no son las mismas. Otra vez el tiempo se quiera o no es un impedimento, las bandas deben sacar sus hits y no andarse con cuentos, hay bandas que se disfrutan más así pero a mi me gusta más los Dënver que buscan varias atmósferas en sus shows, lo mejor del show de Dënver es que aunque hasta ellos mismo dicen que Fuera de Campo ya es más cosa del pasado se dan un espacio para reinventarse, sus visuales que por cierto recordando lo feo que fue el juego de pantallas en Ases Falsos, con Dënver la cosa fue algo que agregó bastante al show, la canción que estrenaron que rimaba con algo de noche sonó muy bien y me hace pensar que el disco que viene sera otro hit, lo único malo fueron los micrófonos por un rato.

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Cerré mi #VL15 con Hawaiian Gremlins, la banda donde alguien conoce a un amigo del amigo de la banda, nunca había podido escucharlos en vivo, como medio mundo seguía en Molotov o repartidos en otros headliners los Hawaiian Gremlins tuvieron esa hora que antes han tenido Gula o b, una hora donde dicta que los que están es los que deben, ni mas, ni menos. No diría que fue un concierto intimo pero sí lejos de reventar la carpa. El show me pareció bastante parejo si así se puede calificar, la obvia energía del debut se hizo presente, fue un buen cierre. Siento que el lo -fi de la banda se perdió por miedo a arriesgar en un acto tan importante. En palabras más concretas se fueron por lo seguro y puede que por ahí a mí no me gust tanto pero no negaré que lograron un buen show, nada del otro mundo pero se pararon firme en el escenario.

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Tuve ganas desde un inicio de terminar el Vive viendo a Los Ángeles Negros pero que flojera me produce ese género bastardo que es el combinar rock con cumbia, no es que esto no se haya hecho antes pero así como Los Ángeles Azules tuvieron una lista de invitados que obedecía mas al money money y estudio de mercado los chilenos de Los Ángeles Negros estaban en las mismas, por lo que decidí salirme temprano y así al menos ya huir del frío que aunque no se crea fue una bendición para el festival, por primera vez creo que el clima controló los impulsos salvajes de la gente o tal vez fue mi agenda de bandas pero primer Vive Latino que no termino enojado con algún acto de estupidez humana de algún asistente, ni que mi mente y cuerpo se remiten a los recuerdos de un viaje a las 7pm en el metro, el clima perfecto.

Para cerrar, como hace un par de años me pareció insensato hacer un festival de 4 días seguidos y que lo más razonable era volver al formato de dos días, este año lo vuelvo a reafirmar, la escena de música iberoamericana aunque es nutrida no tiene la cantidad de bandas para armar un festival con propuestas nuevas y que estén consolidadas en escenarios más pequeños, desde hace tres o cuatro ediciones el festival apuesta por headliners anglicanos y así como hemos visto pasar a The Chemical Brothers o Empire of The Sun, este año vimos el esplendor de la nostalgia con Robert Plant.

Sabemos que todo esto  es en pro de no quedarse atrás en el mercado, pero es sin duda algo que disminuye o resta de la muy poquita identidad que tiene el festival, y no hablo de volver al formato de solo propuestas en español pero sí de que el festival debe pensar en que después de 16 años la gente ya debería de tener al menos una idea de que es lo que puede presentarse en el festival y no ser solo un conjunto de coincidencias y rutas forzadas hechas por agencias de música en pro de ir únicamente por el negocio, ya que nadie puede asegurar que habrá el próximo año, más que alguna banda o proyecto de los que siempre reciclan como Panteón Rococo, Cafe Tacvba o La Maldita Vecindad (el quinto reencuentro).

Por lo mismo pienso que una edición de dos días obligaría a no desperdiciar espacios con bandas grises o para cubrir favores y obligaría por tanto a seguir un patrón. Ojalá algún día veamos que OCESA se anime a arriesgar y en verdad se preocupe en crear un vinculo más que con el público, con la sociedad que año con año nutre al Vive Latino y que al menos a mi generación le vuelva a interesar el #VL.

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Carlos Carlos

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