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¿Quien se robo mi Corona Capital? (Sabado)

Odio la F1, la odio porque sin necesidad de ser un genio de la logistica de eventos entiendo que tanto como el Vive Latino como el Corona Capital se benefician del calendario de festivales americanos los cuales suelen ser una parada obligatoria en la gira de los artistas del momento y por tanto México suele ser una fecha extra que no cae mal, este año entre lo terrible que resultó el diluvio del año pasado y la calendarización de la Formula 1 el Capital fue trasladado en fechas hasta mediados de Noviembre, casí un mes después de lo habitual, esto se reflejo en que al armar el cartel se nota que no les resulto del todo facil traer shows nuevos o algunos de los proyectos de moda. Ya explicado esto paso a relatar como fue el sabado del Corona Capital desde mi experiencia

Llegando al #coronacapital con una de las entradas más silenciosas.

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En el ingreso al festival pece de ingenuo, el acceso por la puerta 5 fue sencillo y rapido, debido a los arreglos que hicieron con motivo de la FI y tal vez a la poca afluencia, pero mi ingenuidad se vio reflejada cuando camine por 20 o más minutos en la recta del autodromo, debido a esto lo que vi de Wild Nothing fue nada, después vino DIIV, no se si fue el sol, que creo que es una banda para espacios más pequeños o que simplemente es de esas bandas que puedo escuchar con audifonos con mucho gusto pero en vivo no conecto nada con lo que proyectan, pero lo cierto es que a la sexta canción me canse y me fui, a buscar comida, a conocer como estaba la distribución del festival o solo a ver los murales, lastima al rato me arrepenti pero DIIV es una banda de seguro retorno a estos lares.

Mural de 704 a un lado del Escenario Corona Light. #coronacapital Una foto publicada por Teoría Pop (@teoriapop) el

Ya con la primer decepción me fui a lo lejos a ver a Title Fight, ampliamente recomendados por el compa Gerardo Gayo, uno de esos caprichos que el Capital siempre nos otorga como en su año fue Jimmy Eat World, Title Fight fue todo lo que esperaba, mucha intensidad, mucho punk y un mosh duro, bandas como este tipo siempre se reciben de buena manera, ya que el punk rock es algo muy querido aquí pero siempre mal atendido, claro que es soñar el pensar que un día puedan venir Manchester Orchestra o Alkaline Trio pero viendo esta tendencia en el festival me hacen esperenzarme un poco.

El inicio de #TitleFight a lo lejos y lo alto del #coronacapital

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Pasado Title Fight tocaba el turno de esperar a Chairlift, la razón principal de mi asistencia, debido a la distribución exacta entre bandas de los escenarios Corona y Corona Light (ugh, odio la forzosa mención de la marca) me di el tiempo de ver a Halsey, un pop muy ligero pero bien producido, no conozco el origen de esta artista pero su imagen, su sonido y su show me deja claro que la postura es estar acomodado a las tendencias actuales del pop encabezadas por proyectos como Lorde, SIA o lo que sea que forme parte del soundtrack de Sinsajo, así como recordamos el shows de Chvrches así supongo recordaremos el show de Halsey, claro menos por su caballera azul. Tocaba el turno de Chairlift, emoción al tope, a casi 10 años de existencia primera vez en México, su asistencia en 2012 era forzosa pero tal vez que sus canciones no salgan en tantos comerciales lo evito, 3 años despues los tenemos aquí, en plena promoción de su tercer disco que aún no ve la luz, por tanto el show que presenciamos fue casi inedito, la mayor parte de las canciones fueron canciones aun no lanzadas pero la conexión no se puede negar, puede ser que al estar adelante afirme que Chairlift tiene una buena base de fans que nos hace pensar un futuro y pronto regreso pero al menos desde mi lugar la gente presenció de principio a fin el show, el baile de Polachek, las canciones ya conocidas obviamente generaron una mayor emoción tanto en publico como en los integrantes de la banda quien con ligeras sonrisas daban a notar que tal vez no esperaban un recibimiento así, el único punto negro fue esa extraña experiencia en el microfono de Patrick Wimberly, el resto fue lo que esperaba un show armonioso y de un pop sinceros que a ratos da pequeños riesgos.

Mi descubrimiento del festival lo encontre en Goldroom que armo un set envolvente diseñado para dejarse llevar suavemente por el ritmo, luego sin moverse de la Carpa Claro (antes Bizco) presencie RAC,  que con un show de altibajos continuó con el tono de Goldroom, aunque la asistencia fue mayor, para el cierre me harte de tan buena vibra y mejor busque un snack decente, no lo encontre, para volver recargado a Run The Jewels quienes sin duda explotaron ese sentimiento de gangsta que muchos llevan dentro, pero al menos a mi me perdieron en el momento de maldecir al mundo capitalista y a Donald Trump, tal vez fueron ellos o los asistentes tan metidos en su papel gangsta que a ratos me recordaron más a un show de Ska-p o Molotov que Run The Jewels; para muchos fue lo mejor del festival, para mi el tercer set que más disfrute, el tercero de seis, pero lo que más duda me genero al ver su show fue ¡¿Porque aun no han traido a Drake si aquí gusta tanto el hip hop?! Ya sera para 2016.

Finalizado el turno del hip hop, iba al cierre, a un retorno a mi adolescencia, a la mierda Beirut, The Libertines era el show forzoso, de ellos nadie sabe si volveran, sin ser The Strokes o Arctic Monkeys cuentan con mayor fuerza y presencia, al menos más que la de los monos, ese rock britanico tan reconocible a principios de la decada pasada, aunque siempre fui más team Franz Ferdinand ya frente al rojo que se proyectaba en Pete Doherty y compañia sentí esa fuerza que no sentí en todo el festival, una banda con la suficiente experiencia y confianza para dedicarse unicamente a tocar arriba del escenario, algunos dirán que es desgano yo creo que es una actitud directa, hora y media que me pasaron en nada, lo nuevo suena como lo viejo, tal vez esto no guste pero The Libertines es como ese bar al que siempre vas y que esperas que al regresar todo siga igual, el mal olor, la buena cerveza y los pocos amigos, no se si definir a la nostalgia como razón, pero este cierre me hizo pensar que valió la pena volver a venir, el sentir la piel erizada con la bateria de “What A Waster” me inyecto de tanta fuerza que hubiera pasado con gusto a ver a Muse pero lo cierto es que ese sentimiento no fue tan general, tal vez por eso fue mejor, fue algo directo en mi, al final ese cierre fue perfecto, nuna me ha importado Muse, así que verlo o no me causo una gran indiferencia para mi el Capital fue ese lado amable que es Chairlift y ese lado tosco que fue The Libertines.

Comentario final: Lejos aquel 2012 que por mucho ha sido la mejor edición de este festival, no exagero al admitir que la de este año ha sido la más desangelada, como yo muchos asisitimos al festival porque ya cercanas las fechas encontramos boletos con un 60% de descuento, no puedo confirmar el rumor que ese mismo día se regalaron boletos cerca del autodromo pero todo esto es una muestra que los mismo organizadores ya anticipaban un punto bajo en la historia del festival. Ojala que el próximo año se haya aprendido, que no se tire por la borda todo ese trabajo, que no intenten abusar del público y que no vuelvan a intenar dejar todo el peso en dos o tres pares de headliners, ya en unos dias se anunciara el Vive Latino que tiene un publcio demasiado fiel ya sera turno de revisar a que apunta Ocesa cuando conozcamos el cartel del VL.

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Anotación: Una disculpa este año no contamos con fotos profesionales ya que ninguno de los que asistimos llevamos camara y como es costumbre no intentamos acreditarnos al festival por anteriores negativas, pero nos han dicho que al parecer es muy facil y nosotros somos los necios, prometemos que esto no vuelve a suceder y agradecemos que nos lean.

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Carlos Carlos

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